Dudaba acerca de si traer esta pequeña ruta o no. La duda venía, principalmente, porque seguramente no es una ruta como tal, es más bien una improvisación entre cañadas y caminos por los campos de la provincia de Toledo y el sur de la Comunidad de Madrid.
Hice este recorrido hace años, recuerdo que, al comienzo, una vez que se ha pasado por debajo del puente y abandonado la población de Ocaña, había alguna indicación acerca de los caminos naturales, o de las cañadas, pero son unas indicaciones a las que se les pierde de vista enseguida. Recomendaría, por tanto, bajarse algún track o guiarse con algún gps, maps o cualquier herramienta que evite que nos perdamos. Yo tuve que hacer uso de ellas porque las pocas flechas que se encontraban eran muy confusas. Aún así, es curioso pasearse por esta zona de cultivos, con miles de conejos que se cruzarán en nuestro camino.
La ruta sale desde la fuente grande, uno de los atractivos de Ocaña y nos encaminaremos hacia la población de Ontígola, pequeño pueblo cercano ya a nuestro destino, Aranjuez, por entre caminos agrarios y cañadas. Desde Ontígola podremos, si así lo queremos, caminar por la carretera hasta el humedal, llamado Mar de Ontígola, que cuenta con una caseta para observar aves, o caminar por la calle Mozart que nos llevará, en una abrupta pendiente, hasta la población de Aranjuez que siempre recomiendo visitar.
Para comenzar esta ruta, existe un servicio de Cercanías desde Atocha, tendremos que madrugar para coger el de las 07:30 de la mañana. Ocaña merece una visita, tiene unos cuantos atractivos arquitectónicos destacables. Podemos darnos un paseo, desayunar y emprender la marcha. La distancia que recorrer es de unos 20 kilómetros así que no sería necesario llevarse comida, aunque no estaría de más una cantimplora con agua porque no encontraremos fuentes mientras deambulemos por los caminos.
Para la vuelta, el servicio de cercanías desde Aranjuez o la línea 423 que nos dejará en la Estación Sur de autobuses.
Recomendar igualmente una visita a Aranjuez, al menos al palacio o a los jardines, que son Patrimonio de la Humanidad.