Albacete-Chinchilla de Montearagón. ALBACETE

¿Albacete?, ¿pero eso existe?, ¿qué hay que ver en Alabacete? No hace falta exponer (o tener un listado de tareas) para llamar la atención sobre una determinada población o zona. Cada uno tiene sus preferencias a la hora de viajar o de hacer turismo, en mi caso, yo necesito «poca cosa» para disfrutar de una escapada, no preciso de grandes destinos, ni de un interminable listado de cosas-que-ver para recordar un viaje como algo especial.  A veces una población pequeña, una provincia olvidada, una capital que pasa desapercibida, puede darnos más satisfacciones que el destino turístico de moda. Para empezar, no habrá hordas de turistas arremolinados ante todos y cada uno de los puntos considerados de obligada visita, las sensaciones de lo que la ciudad es resultarán mas «reales», la presión por completar el listado de lo que hay que ver será menor y la propia localidad se nos irá mostrando a modo de pequeñas sorpresas y despertando nuestra atención según los intereses que nosotros mismos tengamos.

Los paseos por la ciudad resultaron de lo más agradables pero, sobre todo, de manera improvisada, una vez allí, decidí emprender una pequeña caminata hasta la que fue la «capital» de la provincia de Chinchilla, precedente de la de Albacete: Chinchilla de Montearagón. Ruta poco exigente en lo físico y con leves atractivos pero con una gran recompensa final: la propia población de Chinchilla, el trazado medieval de sus calles jalonado de maravillosos edificios.

Comenzaremos la etapa pasando por debajo de unas vallas publicitarias en la rotonda donde se cruzan  la carretera de Murcia y la Avenida de la Mancha tras haber dejado atrás una representación urbanística más de la burbuja inmobiliaria. Aquí nos encontraremos con un panel que nos informa sobre varias rutas y un cartel sobre el «Cordel de Chinchilla» Durante nuestro camino podremos seguir las indicaciones de esta ruta (principalmente indicada para BTT) mezclada con algunas del Camino de Santiago que se entremezclan a nuestro paso.

El paseo resultará cómodo y sencillo, con una pequeña salvedad: discurre en parte paralelo a la autovía de Albacete y, más tarde, se adentra en los terrenos de una cantera (y fábrica de gravas) pero por lo demás, podremos disfrutar de la planicie inmensa de la Mancha y de su quietud, de grandes campos y de pequeños hitos como las lindes de un antiguo camino romano (tendremos que estar atentos porque se trata «solamente» de unas piedras alineadas que indican cuál era el límite de la vía y no existe nada que lo indique)

Una vez hemos llegado a Chinchilla, nada mejor que recorrer sus calles sin rumbo fijo, dejándose sorprender por su arquitectura y urbanismo: plazas, murrala, castillo, casas cueva…disfrutar de un paseo, comer algo (alojarse si así se desea) o volver en autobús a la capital, teniendo en cuenta la escasez de servicios que sufren las zonas poco pobladas del país. Aquí un enlace con los horarios: http://www.webchinchilla.com/turismo/horarios-autobuses/

Buen viaje.

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