Ruinas de Oreja (Aranjuez) MADRID

Ruta sencilla, escapada para un día. No está señalizada, pero se puede seguir fácilmente el camino si usamos GoogleMaps (no es una opción muy aventurera, pero no se puede negar que es útil)

No hace falta hablar de los atractivos que ofrece Aranjuez pero, si pretendemos hacer esta pequeña ruta, tenemos que tener en cuenta que, entre ida y vuelta, se trata de caminar cerca de 30 km, es decir, que la visita a la ciudad, al palacio, a los jardines… deberíamos dejarla para cuando hayamos regresado de nuestro paseo.

PalacioAranjuez

Desde Madrid tomaremos un autobús o un tren hasta Aranjuez (el servicio de Cercanías desde Atocha ofrece trenes con bastante frecuencia) La línea de interurbanos 423 también nos acercará hasta la población en la cual nos encaminaremos hacia el palacio y de ahí a los Jardines de Príncipe. Caminaremos paralelos a ellos por la Carretera de Madrid hasta una bifurcación a la derecha, el Camino de las Aves a Sotomayor, que dejará el asfalto convirtiéndose en camino de tierra. Pasaremos por la Playa de la Pavera.
Sin pérdida, continuando por este camino siempre de frente, caminaremos por sendas agrícolas hasta llegar a la altura de las ruinas, que se encuentran en lo alto de una colina, para acceder a ella tomaremos una empinada cuesta que sale desde nuestro camino a la derecha.

Esta ruta es bastante solitaria, una vez que dejamos Aranjuez, no existen poblaciones intermedias. Se trata de visitar un pueblo que ha sido abandonado pero que tubo cierra importancia estratégica en el pasado, de ahí las ruinas de un castillo.

En todo el camino no encontraremos fuentes, así que deberemos llevarnos agua y también convendrá que nos llevemos comida, según el tiempo que queramos pasar por los campos y cañadas y en la propia Oreja. Para aquellos/as  amantes del silencio, sentarse y contemplar el pueblo vacío seguro resultará una gran experiencia.

Conviene no hacer esta ruta con altas temperaturas porque, si bien en el comienzo podremos cobijarnos a la sombra de los jardines o las arboledas de las avenidas de Aranjuez, una vez salgamos «al campo» no hay nada que nos dé sombra, con lo cual yo recomedaría hacerla en días nublados o incluso en otoño o invierno, siempre que no llueva, para evitar el barrizal que se pudiera formar en los caminos.

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