En esta entrada hablaré sobre una pequeña ruta dentro del Parque natural de las Batuecas-Sierra de Francia, otro gran activo natural de España, no se si conocido o no pero, altamente recomendable, de una espectacular belleza.
Las circunstancias me obligaron a visitar y disfrutar de estos parajes con una cierta velocidad pero, como he dicho otras veces, nada mejor que una toma de contacto para poder decidir posteriores viajes más pausados y largos.
Estamos en la provincia de Salamanca, concretamente en La Alberca, considerado uno de los pueblos más bonitos de España, monumento histórico-artístico, gracias a esto protegido desde hace décadas lo cual, como en otras ocasiones, le da un cierto aspecto de irrealidad, al parecer «demasiado» bonito, «demasiado» perfecto. Yo visité la villa en invierno, con lo cual el alubión de turistas no resultaba incómodo, y, afortunadamente, existió la posibilidad de hacer una pequeña ruta para integrarse en el bosque y así escapar de la «civilización»
Al igual que en la ruta desde Miranda del Castañar Las Batuecas (Miranda del Castañar-Mogarraz), el camino de las raíces estaba jalonado de obras de arte que aparecían al paso, como la que se muestra en la fotografía que acompaña a este post, a mi parecer, la más sugerente de todas las que conforman esta ruta. Aquí dejo un enlace específico de esta ruta http://www.rutasporespana.es/blog/2016/03/recorriendo-sierra-de-francia-camino-de-las-raices/ al que no tengo mucho más que añadir. Solamente explicar que, mi experiencia, a la hora de llegar a La Alberca y poder realizar esta ruta está relacionado con mi ruta y viaje a Miranda del Castañar, que encontraréis en el enlace antes escrito.
Este camino, solamente a modo de añadido, es de lo más agradable, circular, relativamente breve (8 km) aunque he de añadir un pequeño detalle, casi una confesión, yo soy una persona muy miedosa, y esta fue una ruta que me produjo un cierto desasosiego, quizá de los más intensos, la sensación fue la de sentirme verdaderamente en el centro de ningua parte, rodeado solamente por vegetación, en medio del bosque, incluso en un momento dado un corzo salió al trote al verme mientras corría despreocupado hacia mí. A pesar de este pequeña anécdota, la realidad es que guardo un más que grato recuerdo de este paseo natural y lo recomiendo, es más, sé que tarde o temprano volveré a la zona para realizar todas las rutas que pueda.
Por si este es la única entrada a la que se acceda las recomendaciones de siempre: calzado y ropa adecuada, medir la fuerzas y llevar agua, aunque esta zona es muy húmeda, no recuerdo realemente si había fuentes durante el recorrido, de todas formas era un sendero «plano», poco exigente y breve, no debería llevar ni dos horas el hacerlo con lo cual es de lo más asequible e incluso puede hacerse con niños.
Por último recomendar, además de la zona, el pueblo de La Alberca, así como toda la zona, bellos paisajes, gran gastronomía y tranquilidad, razones más que suficientes para una visita o escapada.

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