Una nueva entrega de las Arribes del Duero. De esta salida estoy especialmente orgulloso porque resultó bastante complejo el organizarla. Es preciso decirlo una vez más: los servicios de transporte público son tremendamente escasos en algunas provincias y, de las que yo conozco, la de Salamanca es una de las que más acusa esta escasez. Es cierto que se trata de una provincia grande, con muchas poblaciones dispersas y muy poco pobladas y entiendo que será complicado (y caro) gestionar un servicio básico como el transporte pero, aún así, creo que es importante hacerlo notar.
Una vez dicho esto vamos a explicar cómo poder gestionar este tramo de aproximadamente 46 kilómetros. Afirmo estar orgulloso porque hizo falta un gran trabajo previo para poder conjugar transporte, caminata y alojamiento. Hubo que bucear entre decenas de páginas, folletos, información de rutas, páginas de reserva de alojamiento para poder conjugar un precio asequible, una distancia asumible y compaginarlo con horarios de transporte.
El resultado finalmente fue una ruta que une las localidades de Aldeadávila de la Ribera, en la provincia de Salamanca, con Fermoselle, en la de Zamora. Esta última fue el destino final de otra salida realizada con anterioridad por las Arribes del Duero, la podéis leer aquí: Arribes del Duero (Zamora)
Lo primero que habría que decir es que este camino resulta algo menos atractivo que el de la provincia de Zamora, el terreno es más árido y monótono en comparación, aunque seguramente no resulte justo enfrentar estas dos provincias. Las Arribes de Salamanca no carecen de atractivos y proporcionan igualmente elementos que amenizan el recorrido, algo casi imprescindible cuando se enfrenta un recorrido relativamente largo como este.
Un aspecto importante que se debe destacar es lo complicado que a menudo resulta el encontrar la continuación de la ruta una vez se ha llegado a una población. Las pocas personas que encontraba no sabían nada acerca de un GR, ni de una ruta, y las señalizaciones típicas (una franja roja bajo una blanca) o la cartelería, a veces eran complicadas de encontrar. Perdí bastante tiempo en todas las poblaciones dando vueltas y, concretamente, el tramo entre Villarino de los Aires y Trabanca hubo que hacerlo por carretera. De todas formas, al parecer, se trataba de la parte más llana y sobria de todas.
Para aquellos que quieran buscar más información y leer curiosidades sobre la zona dejo estos enlaces a páginas con folletos para descargar: http://www.lasendadelduero.com/rutas-por-el-duero/sendero-gr-14/, https://www.losarribesdelduero.com/, http://www.senderosgr.es/es/gr-14-senda-del-duero/
Pero en este blog se trata de dar pequeñas soluciones para poder hacer estas escapadas y a ello que vamos: desde Madrid salen diariamente varios trenes y autobuses hasta Salamanca, que será el punto desde el cual coger uno de los escasos transportes hasta las Arribes, concretamente hasta Aldeadávila de la Ribera. El AVE es una buena opción (y no suele tener un precio desorbitado como en otros trayectos) o si no, tenemos la empresa Avanzabus que une las dos ciudades en unas tres horas y media: https://www.avanzabus.com/
Si no conocemos la ciudad deberíamos hacer una escala de varios días antes de emprender nuestra caminata (o después) porque Salamanca es una de las ciudades más impresionantes con las que cuenta este país, tiene un patrimonio inabarcable y una buena gastronomía y se trata de una ciudad muy joven y activa. (Salamanca es una de las quince ciudades Patrimonio de la Humanidad con las que cuenta España)

La manera de llegar hasta Aldeadávila será el siguiente: la compañía El Pilar-Arribes Bus realiza el tramo hasta Vitigudino (ruta Salamanca-Fregeneda) Las salidas son a las 10 de la mañana o a las 13:10 (por la tarde hay más servicios). Una vez en Vitigudino haremos transbordo para el tramo Vitigudino-Aldeadávila que cubre la compañía E.Robledo. Este servicio sale a las 14:10 o a las 19 horas únicamente (los fines de semana solamente a las 17:45). El trayecto de Salamanca a Vitigudino es de poco más de una hora, el autobús que recorre el siguiente tramo suele «esperar» a que llegue el de Salamanca para poder continuar ruta. De todas formas conviene comprobar los horarios siempre ya que pueden sufrir cambios (http://autocaresrobledo.com/, http://www.elpilar-arribesbus.com) y una vez allí conviene preguntar si el autobús espera y podremos llegar hasta Aldeadávila en unas dos horas.
Aldeadávila es una pequeña y tranquila población en la que encontraremos hermosos paisajes, varios alojamientos y restaurantes en los que comer estupendamente y, si llegamos pronto, podremos dedicar la tarde a pasear hasta el Pozo de los Humos, un paraje natural donde podremos ver un salto de agua (solo en otoño-invierno) y grandes acantilados horadados en la roca granítica. El Pozo de los Humos está habilitado con miradores y para llegar a él hay que desplazarse hasta Masueco (a unos 3 km.) que será la primera población por la que pasaremos cuando hagamos el camino hasta Fermoselle.
Para cubrir el tramo que se explica en esta entrada será preciso llegar un día antes de la salida porque para cubrir los 46 kilómetros necesitaremos el día entero. Hay pequeñas poblaciones intermedias (Masueco, Pereña de la Ribera, Villarino de los Aires y Trabanca) en las que poder comer alguna cosa o comprar en pequeños supermercados o tiendas, creo recordar que había alguna que otra fuente pero es recomendable llevarse una cantimplora con agua para el camino. La ruta está bien señalizada (excepto el comienzo en cada tramo como se dijo antes) y ofrece agradables paisajes, sobre todo en las partes en las que se interna en zonas boscosas y se aleja de las carreteras pero, sin duda, la parte más bonita y que más impresiona (también la más dura) es la que cubre los últimos kilómetros antes de llegar a Fermoselle. Después de caminar por una inmensa dehesa, se desciende hasta el río Tormes para después emprender una abrupta y exigente subida que, al alcanzar la cima ofrece un grato fin de fiesta entre fincas y vallados hasta la población de Fermoselle.
Para finalizar las recomendaciones de siempre: mide tus fuerzas, no te sobreestimes, atención a la meteorología, a las horas de luz, lleva calzado y ropa adecuada, no dejes basura ni residuos y disfruta de la calma. Las rutas largas y solitarias son maravillosas para encontrarse con uno mismo y reducir el estrés y el ritmo acelerado de la vida contemporánea.
Para la vuelta a Madrid tenemos un servicio desde Fermoselle a Zamora a las 7:30 y otro a las 15:30 (http://www.tamame-bus.com/) y desde Zamora varios trenes de alta velocidad o autobuses de la compañía Avanzabus.