Para aquellos que no lo sepan, en España también hubo ilustrados, quizá no un movimiento homogéneo y unificado pero sí que hubo personas preocupadas y ocupadas en diversos ámbitos del conocimiento, entre ellos, la ingeniería. Una de los proyectos más ambiciosos fue una obra hidráulica que planeaba llevar el grano y las harinas desde los campos castellanos hasta Santander para poder posteriormente exportarlo por mar a otros países. La obra no se completó debido a varias circunstancias que podemos descubrir en numerosos vídeos, documentales y textos que se han ido creando para dar a conocer este magno proyecto. Es fácil encontrar información sobre este asunto en Internet, animo encarecidamente a buscar información ya que todo lo concerniente a este asunto ha sido analizarlo desde diversos puntos de vista, analizándolo desde variadas disciplinas.

El proyecto no se finalizó, pero, aún así, podemos disfrutar a día de hoy de tres ramales de canales bordeados de senderos que unen numerosas poblaciones en las provincias de Palencia y Valladolid, además de edificaciones, exclusas y demás ingenios relacionados con esta infraestructura. Senderismo, BTT, paseos en barco son algunas de las actividades a las que podemos acceder. Dejo el link de una de las webs que ofrecen información más detallada sobre el canal: http://www.canaldecastilla.org.
Ahora hablaré de lo que fue mi experiencia en una ruta de dos días entre las poblaciones de Valladolid y Palencia. Se trata de una ruta sencilla y que posibilita una escapada ideal, ofreciendo la posibilidad de ser organizada de diferentes maneras: si lo único que deseamos es caminar, con dos o tres días será suficiente, una escapada de fin de semana, si, además, queremos visitar las poblaciones de origen y de destino yo recomendaría dedicar al menos dos días a cada una de ellas ya que cualquiera de las dos cuenta con muchísimo patrimonio, museos, buena gastronomía, todo tipo de alojamientos y, en el caso concreto de Palencia, se trata de una capital interesante a muchos niveles y exenta de turistificación.
La distancia que recorreremos será de unos 50 km, el sentido de la marcha puede ser elegido a voluntad ya que la ruta no tiene pérdida, quizá puede ser algo complicado encontrar el comienzo porque no se encuentra bien indicado, pero, una vez en el canal, no tendremos dudas ni posibilidad de perdernos. Entre las dos ciudades, encontraremos la villa de Dueñas, a medio camino, una población tranquila con varios atractivos y alojamientos asequibles para cualquier bolsillo.
Durante nuestra ruta, se nos cruzarán algunas desviaciones hacia poblaciones y hacia edificaciones religiosas, acercarse a ellas será posible en función del tiempo del que dispongamos, eso ya dependerá de cómo se gestione el viaje.
El esfuerzo para este paseo no es excesivo, el camino es eminentemente plano, a excepción de un par de breves desniveles para los que precisamente se construyeron las exclusas, uno de los grandes atractivos de este paseo. Por lo demás, sí que resulta necesario indicar que el tramo entre Valladolid y Dueñas no es muy bonito, corre paralelo a la autovía en parte de su trazado, se conoce que no había otro lugar por donde construirla, así que caminaremos al borde de un canal centenario, bordeado de vegetación de ribera, salpicado de exclusas, antiguas harineras y edificaciones pero con el rumor del tráfico de la Autovía de Castilla. Una vez salidos de Dueñas el paisaje mejora bastante, alejándose de carreteras y discurriendo entre campos hasta llegar a la desviación que se adentra en la población de Palencia, la parte sin duda más bonita de todo el tramo, entre frondosos árboles llegaremos a la dársena de la ciudad.

Para finalizar esta entrada, unas breves indicaciones como es costumbre: entre Madrid y cualquiera de las dos capitales hay servicios diarios de tren y de autobús. Lo más rápido (y caro) es el tren de alta velocidad a Valladolid, pero tenemos también otros servicios de tren y autobuses de línea que nos acercarán al comienzo de nuestra ruta. Con respecto al alojamiento, la variedad es amplia ya que se trata de poblaciones de un cierto tamaño con lo cual podremos elegir en función de nuestro presupuesto.
Indicar, por último, aspectos relacionados con el clima: a pesar de tratarse de una zona arbolada no siempre encontraremos sombra en las dos orillas, una vez que elijamos una deberemos seguirla hasta los escasos puntos en los que podamos cruzar hacia el otro lado, así que, en función de la época del año que elijamos, tendremos esto en cuenta. Hay alguna que otra fuente durante el recorrido pero conviene llevar siempre algo de líquido y comida, a menos que no necesitemos comer nada durante los aproximadamente 25 km de cada tramo.